Por: Sergio De la Cruz La respuesta a la pregunta que muchos nos hacemos, sobre el propósito y el sentido de la vida, es sorprendentemente simple: se resume en el amor infinito que un ser sobrenatural, Dios, fue capaz de dar. Desde lo más profundo de su ser nació el deseo de crear al ser humano, dotándolo de todo lo necesario para vivir y prosperar. En su inigualable generosidad, le regaló un compañero en el camino, un ser llamado "Mujer", cuya presencia no solo complementaría su existencia, sino que le brindaría compañía, comprensión y amor. Dios concibió la idea de la familia, una unidad en la que el hombre encontraría apoyo, fuerza y propósito, un reflejo de su propia relación con la humanidad. El Creador no se detuvo ahí. Diseñó los cielos para que el hombre levantara la vista y se maravillara con las aves en vuelo, con el azul infinito. Llenó los mares con peces de todos los colores y tamaños, y la tierra con animales de incomparable diversidad, para que el hom...
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