En repetidas ocasiones en la
búsqueda del conocimiento de Dios nos encontramos con el primer mandamiento que
fue establecido sobre nuestro andar en esta tierra, que ha permutado hasta nuestros
días en la palabra de Dios (La biblia). Desde el (Éxodo 20: 3-4) Dios se
dirigió a Moisés y Arón diciéndoles: 3 No tendrás dioses ajenos
delante de mí. 4 No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que
esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la
tierra.
Los teólogos refieren al anterior
fragmento como un señalamiento puntual a la Idolatría desde luego desde un
primer plano no es errado. A continuación veremos que este término puede ser
aplicado a un carro, una casa, algo de valor para nosotros e incluso puede
tratarse de nuestros propios hijos.
Dios
estableció un orden, siendo el cabeza; es decir principio antes que todo y
cualquier cosa, sin embargo este mandato fue desobedecido en múltiples
ocasiones por el pueblo Hebreo, por lo que Dios se enojó en gran medida.
En una ocasión durante los 3 años
del ministerio de Jesús los Fariseos intentaron probarle preguntándole ¿Cuál es el gran mandamiento
de la Ley? 37 Jesús les dijo: Amarás al Señor
tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente (Mateo
22:36-37). Preste atención porque si
bien esta instrucción es ampliamente conocida, por tratarse del primer
mandamiento que Dios entrego al pueblo Hebreo a través del Profeta Moisés, la
realidad es que es el más grande de los misterios escondidos en las escrituras
y que solo puede ser discernido en espíritu; Dios concede ese entendimiento a
quien a él le place (Mateo 7:6). Quizá es el momento que Dios ha preparado para
ti a través de estas líneas.
Es probable que en tu mente se
encuentre ese vehículo nuevo que deseas con mucho afán o quizá aquella casa que
necesitas para darle seguridad a tu familia, que tal un mejor trabajo con una
percepción atractiva; desde luego ninguno de estos dos ejemplos es malo, sino hasta
que se vuelven la primera prioridad en tu vida o hasta llegar al punto en que
no dejas de pensar en ello, entonces habrás levantado tu propio becerro de oro
y sin dudarlo iras en pos de él apartándote del señor tú Dios.
La gran mayoría de las personas
sufrieron decepciones durante su vida, el 80% de los que continuaron adelante
se enfocaron en sus propias capacidades, físicas e intelectuales para lograr el
éxito, es decir levantaron su propio Becerro de Oro, la palabra de Dios nos
dice: 5 Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en
mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis
hacer (Juan 15:5). Así si lograras ser el mejor futbolista o beisbolista del
mundo, un gran Doctor, el más grande periodista, un conocido político o líder
de opinión sino tienes a Dios viviendo en el primer lugar en tu corazón en
realidad todo ese éxito momentáneo, no valdría nada pues solo sería un esfuerzo
mal enfocado. (1 de Corintios 13)
AMA
A DIOS CON TODO TU CORAZÓN, CON TODA TU ALMA Y CON TODAS TUS FUERZAS Y CON TODA
TU MENTE (Lucas 10:27)
Algunos teólogos afirman que el
amor a Dios es demostrado cuando una persona es capaz de seguir al pie de la letra cada uno de sus
mandamientos, sin embargo en las escrituras se documenta dos escenarios que
contraponen esta hipótesis.
Seguramente recordaras la parábola del Joven Rico (Mateo
19:16-22) el joven había cumplido al pie de la letra los mandamientos y además
había sido dadivoso, era irreprochable ante la vista de todos; sin embargo
cuando Jesús le solicitó vender sus posesiones y seguirlo, se fue triste porque
tenía muchas. He aquí el becerro de oro que había levantado; su Dinero, sus
posesiones, sus bienes materiales.
El otro Escenario es la Historia
del Rey David, un hombre que fue
levantado por la mano de Dios, por encima de los hombres de su tiempo hasta
ser convertido en Rey de todo Israel.
La historia documenta que David le
fallo a Dios al codiciar a una mujer que le pertenecía a otro hombre (2 de
Samuel capítulo 11), David transgredió varios mandamientos, hurto algo que no
le pertenecía, mintió en su afán por conseguir para sí a esa mujer e incluso
fraguó la muerte de su esposo, sin embargo algunos textos después Dios registro
en el libro de los Hechos que David era
un Hombre conforme a su corazón (Hechos 13:22-23).
¿Cómo puede ser esto posible?, si David
Peco en gran manera. En alguna ocasión Jesús se expresó diciendo No he venido a llamar a Justos, sino a
pecadores (Marcos 2:17) La historia del Rey David narra que fue amonestado
por él profeta Natán y después se arrepintió y ofreció ayuno en el afán de
eximir su culpa y que Dios permitiera vivir al Hijo que concibiera fruto del
pecado, claro está que esta acción no exento la reprensión de parte de Dios,
pero sin duda la actitud que demostró debió alegrar su corazón.
Además de la actitud que demostró el Rey David ante la circunstancia que pasó,
lo más importante en su vida fue que nunca levantó Dioses delante de él, ha
Jehová Dios adoro y soló a él sirvió durante toda su vida. Creo con firmeza que
Dios está buscando Hombres y Mujeres conforme a su corazón que estén dispuestos
a enfrentarse con coraje en cada etapa de sus vidas e incluso en sus propias
transgresiones, reconociéndolo a él primeramente antes que nada.
NUESTROS
HIJOS PUEDEN CONVERTIRSE EN NUESTROS BECERROS DE ORO
Abraham amó tanto a su hijo que es
probable que comenzará a idolatrarlo transformándolo en su propio becerro de
oro, por lo que Jehová Dios probó su corazón solicitándole a su hijo para el
Holocausto. (Génesis 22: 1-12)
Quizá sea momento para preguntarte
a ti mismo, ¿En qué lugar tienes a Dios en tu corazón?, ¿Verdaderamente esta él
en primer lugar?, incluso antes que tus hijos. (Mateo 6:33).
Para concluir quiero sembrar la
buena semilla en ti que has sido atraído por el espíritu a leer estas líneas; debes saber que Dios tiene un orden
establecido para tu vida, antes que
él no hay nada ni nadie, nada puede obstaculizar su lugar (Éxodo 20:5)
seguido a esto según el orden de Dios está tu familia Esposa e Hijos (Efesios 5:28-29) (Salmos 127:3),
inmediatamente sigue tu trabajo
(Éxodo 20:9-10, Juan 5:17, 2 de Tesalonicenses 3:6-12), luego entonces el ministerio al que sirves o bien al que
has sido llamado; es decir el servicio en algún área específica en la
iglesia local a la que asistes (Romanos 11:13, 1 de Corintios 12:5, 2 de
Corintios 5:18, Efesios 4:12, Colosenses 4:17, 1 de Timoteo 1:12, 2 de Timoteo 4:5).
Amado hermano, oro al padre que
está en los cielos para que a través del espíritu santo el misterio del orden
que él nos dio sea comprendido por cada persona que sea traída a estas líneas
en el nombre de Jesús. Amén.
Discernimiento
de parte de Dios a través de su Siervo, Sergio De la Cruz.
Comentarios