Por: Sergio De la
Cruz.
Cuenta la historia
del arribo de un barco pirata a las costas Campechanas conocidas como: “La villa
de San Francisco de Campeche”, debía su importancia a la enorme riqueza de sus
maderas preciosas y las preciadas telas finas que producían, para entonces ya
se tenían los primeros asentamientos humanos con pequeñas viviendas,
resguardados por una gigantesca muralla que muchas batallas habría de librar en
el transcurso de la historia.
Se dice de un navío
del que descendieron hombres gallardos, fuertes como las rocas, con el rostro lastimado
de las amarguras de la vida, que el mismo viento golpeaba sus rostros y salía
lastimado, eran despiadados y crueles y venían a la villa con el
único propósito de ultrajar todo aquello que tuviera algo de valor,
preservando así el hábito de la piratería, imponían su brutal
autoridad, lesionando a todo aquel que se resistiera y se llevaban consigo
hombres fuertes y mujeres hermosas para después de aburrirse venderlos como
esclavos.
Cuentan los
ancianos que estos ataques se daban un y otra vez, hasta que una vez todo
cambió pues el líder de aquel navío perdió su valentía ante una bella mujer a
quien trató como a la brisa del aire cuando estaba con ella todo marchara lento
e inmutable, no había ruidos que nublaran el momento y antes de abordar el navío justo antes de subir giraba su rostro
fijando su mirada sobre aquel grande amor del que solo él y ella conocían,
había un juramento de aguardar a su regreso pues retornaría esta vez para quedarse.
Los años pasaron y atardecer
tras atardecer, la mujer esperó en el viejo muelle hasta que no se supo más de
ella, los pescadores hallaron una mujer de piedra con la mirada fija hacía el
mar, como si continuará esperando aquel hombre que una vez robara su corazón,
nunca volvió y jamás se volvió a saber cosa alguna de aquel hombre por lo que
se pensó que era el mismo mar quien tomó cuerpo de mortal ante la belleza de
esa dama llevándosela con ella para nunca más volver.
Con el tiempo se
formó un montículo de rocas en las que descansa la Mujer de Piedra a quien le
nombraran la “Novia del Mar”.

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