Por: Sergio De la Cruz
Un erudito dijo: “Si
tendríamos el conocimiento de los riesgos e intereses económicos que hay detrás
del uso de los ‘Transgénicos’, saldríamos a defender nuestras
tortillas, nuestros totopos y cada uno de los granos que se producen en
nuestras tierras mexicanas”. Entonces no existiría corporación lo
suficientemente poderosa para callar las voces de millones de mexicanos en
defensa de nuestros campos.
Una verdad irrevocable es
que la alimentación en México ha pasado de ser una prioridad nacional, a una
simple y llana oportunidad de negocio. Los grandes corporativos han
implementado novedosos sistemas que elevan el ciclo de producción, a medida que
la calidad se sustituye por cantidad incrementando cuantiosas sumas de dinero
para un puñado de inversionistas.
Hoy en día se puede
consumir un jugo de naranja, con apenas la mitad de sus propiedades, verduras
con dimensiones sorprendentes, pero con tan
pocos nutrimentos, frutas y legumbres en apariencia agradable a nuestra vista,
pero que realidad han perdido su frescura. Con todo esto, “No queda duda tenemos un implacable enemigo que está
matando a nuestro campo mexicano”, ‘tiene nombre, origen, forma y es
completamente real aunque se intente no tomarlos en cuenta, son los transgénicos y los grandes
corporativos’”.
Nuestro Gobierno tiene
conocimiento al respecto pero ejerce poco o nulo interés al respecto solo
quedan voces de los miles de mexicanos que defienden nuestra sana alimentación,
pero no queda acá esto se aún se complica más, diversas teorías apuntan a la
cercanía legal de leyes que permitan el desafuero de la privatización del maíz
y otros alimentos de nuestra canasta básica como el arroz, el frijol y la
azúcar.
Lo cierto es que si no
hacemos algo pronto y pasamos este conocimiento acerca de los transgénicos; el
futuro terminará alcanzándonos y no tendremos más que campos estériles, imposibles de ser sembrados y miles de
millones de familias esperando ser alimentadas.
La dirección es simple,
todos hacían una misma causa, cambiemos cantidad por calidad, agricultura
industrial por una agricultura sustentable, alimentación por una correcta
ingesta de nutrimentos obtenidos directamente de campos libres de transgénicos
y plagados de manos mexicanas, trabajando y sumando esfuerzo continuo.
Productores, ambientalistas, consumidores, comunicadores, Gobierno, ciudadanos en general es
tiempo de alzar la voz y sumarse en esta noble causa
¡Luchemos por un México
sin hambre y libre de transgénicos!
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