Las mujeres argumentan que el hombre tiene una vida simple y llana, él no se embaraza, no sufre depresión post- parto, sus pies no se le hinchan. Por supuesto están aquellas ideas encontradas de que el hombre no debe planchar, cocinar, lavar, ayudar en la casa, cuidar a los hijos y otras más tonterías que la sociedad moderna ha inventado para desprestigiar a los hombres y hacer de su vida una visión de comodidad y placeres, sin embargo esto no es del todo cierto.
Es verdad los hombres son histéricos y estresantes por naturaleza, en el cortejo solemos pedir números de teléfonos con todo el temor del mundo y en el mejor de los casos aun cuando lo recibimos; la respuesta es siempre la misma no van a ser marcados esos números por que para nosotros los hombres es sumamente complicado relacionarse; no es su naturaleza. Por otra parte también se suelen decir piropos tratando de ligar o como se hice ahora “se intenta tirar la onda” pero lo cierto es que no concretamos.
Se suele salir una vez y esperamos un semana o quizá dos o tres para intentar nuevamente aparecer con un modesto mensaje o llamada, algunas veces recurrimos al envío de mensajes de texto con mil excusas pero sin propuestas en concreto y sí la trascendencia de la histeria del hombre sigue sin parar.
La Histeria sigue y las cosas cambian, la mujer del antes solía estar dispuesta a encontrar alguien que la cortejara, escuchar un buen discurso romántico acompañado de cierto arrumacos para después casarse y tener muchos hijos; es decir estaba dispuesta a la familia y al matrimonio, pero ahora la mujer del hoy ha alejado el termino familia e hijos de su vocabulario para divertirse, elegir entre las miles de expectativas masculinas, buscar nuevas formas de relacionarse, probar una y otra vez, jugar a ser fuertes, débiles o por qué no empresarias, titulares de noticias o dignas representantes de belleza.
Para esto enamorarse de nuevo una y otra vez han pasado de ser un estilo social a una practica cotidiana en la mujer de ahora y es que eso de encarar y de esperar la conquista ideal tal podemos decir que ha pasado de moda.
Sin embargo para los hombres la historia sigue siendo la misma, somos nosotros los que conquistamos, los que avanzamos, los que encaramos, dispuestos siempre a la conquista y saturados de tanto rechazo.
Por supuesto hay que aclarar que mucho tiene que ver la forma en el que la mujer se ve así misma o bien el como es vista hacía los demás; ella no se puede permitir ser presa fácil ante la enorme jauría de lobos en la indomable selva, por lo tanto se tiene que hacer la difícil, pero aun así cuando el hombre logra hacer aun lado esas barreras de protección transformándose en el Tarzán que todas ellas quieren es justo el peor momento de su vida para el hombre.
Hay que pagar el anillo de compromiso, la boda, la luna de miel, dedicar su tiempo dinero y esfuerzo a su media naranja, olvidarse de los amigos, las chelas, el cigarro para ser ese hombre que esa bella chica siempre quiso tener y sí he aquí la triste historia de un hombre y todavía se quejan las mujeres.
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