Por: Sergio David De La Cruz Pérez.
Cierto día por la mañana cuando apenas resplandecían los primeros rayos del sol, una pequeña y singular paloma de envoltura blanca como la nieve, emprendió con gran decisión su viaje hacia parís, sabía que no seria nada fácil, seguramente el camino estaría envuelto de millones de complicaciones, pero aun con todo eso Casandra la paloma estaba firme y decidida, ya se había planteado un destino y no importaba cuanto tiempo le llevaría cumplirlo, pero sabia que lo haría.
Casandra comenzó su viaje, observo la dirección del viento y emprendió el vuelo, por momentos planeaba aprovechando la dirección y fuerza del viento y por momentos tenía que agitar las alas para que el impulso no se perdiera y el viaje continuara sin demora, Sus pequeños muslos comenzaron a sentir cansancio y con ello se vio obligada a descender y aflojar sus músculos para continuar el largo pero muy largo recorrido, para fortuna de Casandra cerca de ahí se encontraban plantas de hermosísimo roció, un delicioso manjar ante los gustos de nuestra amiga quien comió hasta que no pudo más y durmió por un momento, pero Casandra jamás despertó porque mientras dormía un gato salvaje se acerco sin el menor titubeo y se saboreo en su cena a Casandra la paloma, así es basto con tan solo un momento para perder el destino de su vida y los objetivos que ya se había trazado.
Jamás bajes la guardia, mantente siempre alerta, se sigiloso con la vida y afronta con responsabilidad cada una de las acciones que emprendas.
Comentarios