La razón la desconozco, pero hoy temprano por la mañana, vino a mi mente la curiosa y extravagante idea de cortarme el pelo, a tal grado de no dejar ni un culpable cabello sobre mí, que pudiera delatarme y decir que el alguna vez tuve cabello y es que me atormentaba la necesidad de dar un cambio en mi vida y sin pensarlo, tome un baño rápido y una ropa muy ligera y me puse en camino al encuentro con mi buen amigo el peluquero; quien por cierto apenas comenzaba abrir su peluquería, durante el camino me atormentaba una multitud ideas, pensaba la forma en que sacaría las enormes tijeras, como las afilaría y pensé mil razones posibles que me diría para no hacerlo, probablemente su maquina se le había extraviado o sus tijeras dejaron de servir, la verdad jamás habían pasado tantas ideas en mi mente, pero a llegar simplemente conecto su novedosa maquina de cortar cabello del año del caldo ya amarrilla como si el color se le desvaneciera por el tiempo con unos dos o tres parches de cinta y una remendada al cable eléctrico y sin demora alguna comenzó a cortarme el cabello.
Admito que mi perspectiva empezó a cambiar, precisamente en el momento en el que veía caer mi cabello y es que poco a poco llego el sentimiento a mi existencia y con él un profundo anhelo por derramar un par de lagrimas, pero comprendí que la decisión ya había sido tomada, además ya para este momento ya nada no se podía dar marcha atrás, tenía que seguir de frente y comenzar mi nueva vida como el chico calvo, sabía que saliendo de la peluquería las miradas se postrarían en mi bella persona, muchos murmullos me estarían esperando a los que tenia que acostumbrarme, sin embargo tome la determinación de no preocuparme, y porque hacerlo si de todas formas la gente habla de todo, si le caes bien o si le caes mal, si le ofreces algo o si no lo haces, finalmente no había motivo para atemorizarme, ni mucho menos para sentir pena alguna o incomodarme de alguna forma.
Pues bien el momento anhelado llego, me refiero a la hora de pagar y agradecerle el que me hubiera despojado de todo mi querido y hermoso cabello, sin embargo me fue imposible evitar un pequeño intercambio de palabras con el peluquero, ya que el muy gandaya, pretendía cobrarme 110 pesos, la razón según él era que había cortado todo el cabello, pero bueno afortunadamente no paso a mayores y termine pagando apenas 45 pesos, para ello me di a la tarea de convencerlo de que era menos cansado cortar todo el cabello que estar delineando y vigilando un corte común; es curioso pero cuándo se ponen de acuerdo dos personas, una disputa puede quedar simplemente en juego de carcajadas y un apretón de mano para luego volver a la vida como si nada hubiera ocurrido.
Y por supuesto esta vez no fue la excepción incluso acordamos en que cortar la patilla era la parte más delicada de todo el proceso, en fin palabras más, palabras menos y ahí estaba yo el nuevo y renovado Sergio, sí el mismo de siempre, nadamas que ahora sin el molesto y estorboso cabello. Como era de esperarse al llegar a mi centro de oficina, la sorpresa no se hizo esperar y es que desde la secretaria María magdalena, el guardia potenciano villarino, el secretario de finanzas Don Abelardo el de plaza sésamo, mi compañero de área el soprano de opera y mi jefe el gran pluma blanca, soltaron una enorme y entusiasta carcajada claro esta después de haber hecho sus expresiones de asombro como si nunca hubieran visto un chico apuesto, sexy y además pelón.
Por mi parte yo me siento el más sexy de los chicos, las miradas están puestas en mi, en mí andar por las calles, a la entrada de cada oficina, todos me miran al pasar y sobre todo y para ser sincero me siento bien conmigo, que es esto lo que verdaderamente importa y le da sentido a la vida.
Sí es cierto, de pronto resulta extraño ver a un pelón por la calle y sobre todo cuando eres un chico sexy, pero ni modos ahora estoy destinado a ser observado por las miles de personas que no se cansan de vituperar al verme, admito que ya me estoy acostumbrando, incluso de todo esto percibo un mundo fascinante en el que me encanta estar y por fin me siento 100 % libre autónomo y diferente, con toda la fuerza y facultad para enfrentarme a lo que venga.
Es más creo que todos debemos hacer algo loco en algún momento de nuestras vidas, ese algo que nos permita liberarnos de todas las presiones del famoso dicho “el que dirán” y es que de todo podemos escapar pero no de la lengua que es el arma más peligrosa y traicionera, así es de esta solo se escapa cuando se logra ser libre de las ataduras del mundo que nos rodea y dejamos de tomarle importancia a lo que los demás digan o piensen que es correcto, al menos yo si me siento libre y así permaneceré hasta que me salga pelo luego entonces, volveré a probar las expresiones y el sentir de la gente para después hacer una que otra locura que me permita seguir siendo 100% libre y autónomo.
“Un joven más entre Tantos”
Posdata: Ahora Pelón y más sexy que nunca.
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