POR: SERGIO DE LA CRUZ
Amigos lectores, nuevamente regresa el desborde de la imaginación de este autor, al estilo maldito de transformar la realidad en la que se vive, en tan solo un poco de dulzura, claro esta con una que otra enseñanza o bien simplemente en tan solo una plegaria que hable de la existencia de seguir navegando contra corriente en este mundo en el que nos encontramos.
Pues bien les contare: Cierta mañana Agapito decide ir a cortarse el cabello, acude a la peluquería que se encuentra enfrente de su casa, donde el peluquero amablemente lo atiende y comienza a cortarle el cabello, como es costumbre en la peluquería se da inicio a la platica, Virginio el peluquero presurosamente toma la palabra y lanza una pregunta al aire ¿Cómo es que en este mundo existe tanta maldad; prostitución, robos por doquier, matones a sueldo, fraudes a gran medida tanto es esto que he llegado a la conclusión que aquel que ha creado los cielos y la tierra realmente no existe.
Agapito contesta diciendo ¿Porqué crees que no existe, el que creo los cielos y la tierra, es sencillo mira te explicare tu dices que no existe porque hay maldad en este mundo pero que equivocado estas Virginio el creador existe realmente pero la maldad en el mundo esta ahí y la gente misma conoce de dios pero aun así no acuden a el.
Tonterías, nadie me hará cambiar de idea. Virginio termina el corte de cabello y acompaña a Agapito a la puerta de la peluquería, en ese preciso momento pasa un caballero muy elegante en su carro con un corte de cabello verdaderamente notorio de aquellos de moda, al pasar saluda a virginio y este le dice Agapito ese corte que ves yo lo hice, le ha quedado bien no lo crees, pero antes que Agapito pudiera decir algo paso del otro lado de la banqueta un hombre de avanzada edad, algo sucio y desarreglado y con un pelo que le llegaba hasta el abdomen; entonces Agapito aprovechando este hecho exclamo ves a ese hombre Virginio si lo veo como no hacerlo, pues bien le dice Agapito ahí tienes la prueba de que realmente los peluqueros no existen.
Por supuesto Virginio aun sin comprender se enojo diciendo pero que cosa más estúpida dices quien crees que te ha cortado el cabello lo único que aquí ocurre es que el no viene con un peluquero entonces como puedo yo cortarle el cabello, a poco quieres que lo obligue.
Para nada dice Agapito, ya has contestado correctamente, no se le puede obligar a quien no quiere, así mismo aquel que no quiere hacer su labor de acercarse al creador tampoco puede ser ayudado, he ahí el porque de la existencia de los problemas y la maldad de las personas en este mundo. En ese momento sus ojos de Virginio el peluquero se nublaron, sintió un leve cosquilleo acompañado de un escalofrió y entonces comprendió muchas cosas y digo has abierto mis ojos y he podido aprecias la verdad, ahí estaba pero jamás había podido verla.
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Así fue como sus ideas centralistas y locas de Virginio, quedaron en el pasado para ver hacia delante y creer en el creador.
Autor: “Un joven más entre Tantos”
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