Por: Sergio De la Cruz.
Mami porque tuve que ser can si yo quería ser gata, no digas tonterías ve y saca tus cosas que tienes que ir a la escuela, por supuesto Omar el perro tuvo que hacer caso pero en su mente iba pensando como se vería con uñas largas y pintadas, el ansiaba usar pintalabios, ponerse falda y una que otra zapatilla de tacón largo, esa era su idea y habitaba en su mente turbia y soñadora desde aquel primer momento en que se despertó y pudo discernir que había nacido siendo can y que esa era su naturaleza animal y no la podía cambiar.
En la escuela los demás cachorros le burlaban diciendo que parecía gata cuestión que en lugar de causarle la menor de las molestias solamente significaba un alago para el, porque el realmente se sentía como una gata con todo lo que eso incluía, se sentía delicada, de pronto sus sentimientos y sus emociones lo traicionaban y lloraba por cualquier cosa a tal grado que sin pensarlo ni por un momento llegaba a sentir atracción y deseo sexual hacía las personas de su mismo sexo.
Para entonces sus padres ya lo habían notado y le propiciaban reverendas tundas que quedaba llagado en el cuerpo, pero más aun en el alma, porqué el sentía que sus sentimientos se encontraban siendo reprimidos, deseaba liberar todas sus ideas, sus individualidades el no se sentía un Can común y corriente, el quería ser una gata y lo ansiaba con todas sus fuerzas. Su padre ordeno que se iniciaran los análisis y después de uno que otro tratamiento hormonal las cosas aun no mejoraban del todo si es verdad sus características que tenia había dejado de ser notorias, pero su mente lo traicionaba de vez en cuando y volvía a ser aquella gata que solo existía en su mente y que siempre había deseado ser.
Omar el Can siguió creciendo y en su andar por la vida tuvo que fingir que se sentía bien y que había dejado atrás todo ese lado oculto con el que se sentía bien aquel que solo el y sus padres conocían verdaderamente esto para la tranquilidad de sus padres y en especial de su padre, un Can agresivo procedente de la ciudad de Guanajuato, dónde se tiene la creencia de pensar que de ahí salen los verdaderos Canes.
Omar el Can ha cumplido con sus progenitores es todo un arquitecto, gana muy bien pero desde hace mucho no ve a su familia porque ellos mismos lo han desterrado lo alejaron de ellos porqué el era diferente el no era como sus primos o como sus amigos de la escuela el nació siendo un can pero vivió toda su vida siendo gata, de vez en cuando le mortifica pensar en su familia pero casi siempre tiene presente que el se siente libre y que no le importa lo que digan los demás.
Ahora piensa estudiar lo que siempre ha querido, aprender algo sobre cultura y belleza, buscara una pareja y no precisamente alguien del sexo contrario formalizara un relación del mismo sexo y suele salir por las noches a los antros gay disfrazado con minifalda, zapatos de tacón alto, sus labios pintados y cejas alzadas y sin importarle lo más mínimo saldrá de cazador de media noche con su nombre ficticio casi propio y singular Omar el Can ahora se llama Nebraska y es todo una gata risueña y coqueta.
Gracias Gerardo por haberme otorgado tu confianza y enviarme la historia de tu vida, he cumplido con tu petición y he hecho de ella un breve escrito el cuál colocare en mi blog, como siempre un saludo y que estés bien.
Mami porque tuve que ser can si yo quería ser gata, no digas tonterías ve y saca tus cosas que tienes que ir a la escuela, por supuesto Omar el perro tuvo que hacer caso pero en su mente iba pensando como se vería con uñas largas y pintadas, el ansiaba usar pintalabios, ponerse falda y una que otra zapatilla de tacón largo, esa era su idea y habitaba en su mente turbia y soñadora desde aquel primer momento en que se despertó y pudo discernir que había nacido siendo can y que esa era su naturaleza animal y no la podía cambiar.
En la escuela los demás cachorros le burlaban diciendo que parecía gata cuestión que en lugar de causarle la menor de las molestias solamente significaba un alago para el, porque el realmente se sentía como una gata con todo lo que eso incluía, se sentía delicada, de pronto sus sentimientos y sus emociones lo traicionaban y lloraba por cualquier cosa a tal grado que sin pensarlo ni por un momento llegaba a sentir atracción y deseo sexual hacía las personas de su mismo sexo.
Para entonces sus padres ya lo habían notado y le propiciaban reverendas tundas que quedaba llagado en el cuerpo, pero más aun en el alma, porqué el sentía que sus sentimientos se encontraban siendo reprimidos, deseaba liberar todas sus ideas, sus individualidades el no se sentía un Can común y corriente, el quería ser una gata y lo ansiaba con todas sus fuerzas. Su padre ordeno que se iniciaran los análisis y después de uno que otro tratamiento hormonal las cosas aun no mejoraban del todo si es verdad sus características que tenia había dejado de ser notorias, pero su mente lo traicionaba de vez en cuando y volvía a ser aquella gata que solo existía en su mente y que siempre había deseado ser.
Omar el Can siguió creciendo y en su andar por la vida tuvo que fingir que se sentía bien y que había dejado atrás todo ese lado oculto con el que se sentía bien aquel que solo el y sus padres conocían verdaderamente esto para la tranquilidad de sus padres y en especial de su padre, un Can agresivo procedente de la ciudad de Guanajuato, dónde se tiene la creencia de pensar que de ahí salen los verdaderos Canes.
Omar el Can ha cumplido con sus progenitores es todo un arquitecto, gana muy bien pero desde hace mucho no ve a su familia porque ellos mismos lo han desterrado lo alejaron de ellos porqué el era diferente el no era como sus primos o como sus amigos de la escuela el nació siendo un can pero vivió toda su vida siendo gata, de vez en cuando le mortifica pensar en su familia pero casi siempre tiene presente que el se siente libre y que no le importa lo que digan los demás.
Ahora piensa estudiar lo que siempre ha querido, aprender algo sobre cultura y belleza, buscara una pareja y no precisamente alguien del sexo contrario formalizara un relación del mismo sexo y suele salir por las noches a los antros gay disfrazado con minifalda, zapatos de tacón alto, sus labios pintados y cejas alzadas y sin importarle lo más mínimo saldrá de cazador de media noche con su nombre ficticio casi propio y singular Omar el Can ahora se llama Nebraska y es todo una gata risueña y coqueta.
Gracias Gerardo por haberme otorgado tu confianza y enviarme la historia de tu vida, he cumplido con tu petición y he hecho de ella un breve escrito el cuál colocare en mi blog, como siempre un saludo y que estés bien.
Los nombres usados son ficticios.
Autor: Un joven más entre tantos.
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